
Cae la noche oscura y fría. El cielo está estrellado, la luna es tan bonita que hace que me quede absorta observándola. Pero vuelvo en mí, y no busco nada que hacer. Tan solo quiero dormir.
Dormir para olvidar. Otros beben, se drogan... Tal vez sea más efectivo, tal vez no. ¿Por qué yo decidí dormir? Sé que al despertar todo volverá. Lo sé, y lo asumo.
Lo elegí porque seguramente no sea olvidar lo que quiero. Tal vez solo quiera escapar momentáneamente del mundo real y adentrarme en mi mundo, en mis deseos, en mi otra realidad.
En esa realidad en la que él no existe. En esa realidad en la que no aparecerá para destrozar el orden y la lógica de mi vida, no aparecerá para abatir mi sensatez y avivar mi ira.
En esa realidad en la que tú me perteneces, en la que nuestros besos no tienen hora de muerte marcada, en la que tus abrazos envolventes arropan mi alma y calientan mi frío corazón. En la que el tiempo no lo domina todo, ni el espacio, ni nada. Tan solo tú y yo, fundiéndonos en una caricia eterna.
Y durante ese sueño olvido que no te puedo ver, porque el tiempo, la distancia, todo, nos separan esta vez. Y mis labios están desolados sin tus besos, buscan en la oscuridad del amanecer aún no nacido los tuyos. Y mi corazón se torna hielo, sabiendo que no vendrán tus suaves brazos a calentarlo.
Y necesito olvidar que inconscientemente me siento sola, pequeña, minúscula, en este gran y perverso mundo, cada vez que no me envuelve tu abrazo. Y que no deseo soltar tu cintura porque es el puerto iluminado entre la negra tormenta que intenta hundirme.
Deseo escapar de esa realidad en la que él está ahí, en la que a cada minuto que pasa, sé que vive por y para joderme. Sé que su existencia sería nada sin mi ira, sin su odio, sin el desprecio a la sociedad.
Sé que necesita de los demás para vivir, pero al contrario que ellos, los necesita en contra. Y por ello es tan inoportuno, tan odiosamente inconveniente, por ello aparece en el momento menos adecuado en el lugar más impropio para la situación y la estabilidad de los demás.
Y al despertar me siento vacía, porque la realidad borra mi realidad, y la vida me da una hostia con su puño invernal.
Y al levantarme y mirarme en el espejo, con la cara lavada por hielo líquido, pienso en esta realidad, y en que tal vez mi realidad sea ideal, pero no deja de ser eso, una utopía. Sé que él va a estar ahí... Y sé que tú también. Y decido pelear un día más por convertir mi mundo en la utopía deseada, y pienso: Y qué más da, si los sueños, sueños son.
Forgiven Princess