21.10.10

No sé si quiero descubrirlo

Sentada en esta playa espero a que amanezca. El relente humecede mi ropa. La toalla tiene algo de arena encima de ella.
Ya veo clarear el cielo. El rojo sangre tiñe un amanecer frío. Una suave brisa juguetea con mi pelo. Mi piel se eriza, y hundo las manos en la arena. Está fría a mis lados, algo más caliente frente a mí, donde mis pies se pierden entre ella. Aún quedan restos de la pequeña hoguera que encendí ayer.
Ahora el cielo es como un zumo de naranja desparramado sobre un mantel azul grisáceo. Ya falta menos. Poco a poco, veo asomar la coronilla del astro rey por el horizonte. Sál ya, remolón, que va siendo hora.
Por fin, ahí estás. Ahora no sé qué hacer. Estoy muy tentada de girarme, pero no sé si debo... No sé si quiero descubrirlo.
Vale, lo haré. Voy a hacerlo. Me levanto, hundo la cabeza en mi pecho y cierro los ojos. Lentamente, me doy la vuelta y le doy la espalda al Sol. ¿Lo hago?
No sé si tengo valor. Vuelvo a darme la vuelta. Respiro lentamente y abro los ojos. El Sol. Lo miro. Me mira. Noto los primeros rayos rozar mis mejillas. Vale, lo haré. Cierro los ojos, y me giro.
Los abro un poco... Los cierro. Los abro de golpe.
Mierda.
No estás. No estás. En tu lugar hay una línea de pisadas. Y mi sombra. Estamos solas. Mi soledad, mi sombra y yo.

Forgiven Princess

20.10.10


Cuando me equivoco de piso en mi edificio y abro la puerta de la terraza, me encantaría que fuese la puerta de tu habitación la que se abre, para poder dormir contigo.

Forgiven Princess

15.10.10

Gene Robinson, Human Hero



Siento que tengo que dar gracias al universo por hacer que los átomos formasen a un hombre así. Eclesiástico, sí. Tiene fe, y eso es admirable. Y que tenga sentido común, mucho más admirable.

Forgiven Princess

Hogar, dulce hogar.


Desde mi posición en la fila podía observar la preciosa ciudad de mármol blanco. Bajo mis pies se extendía una leve pendiente cubierta por una alfombra verde, en la que las flores parecían tachonar la hierba a la roca viva.

La silenciosa procesión en la que participaba formaba una pequeña hilera de brillo titilante.
Pensé en si sería posible que, desde las borrascosas cumbres de las montañas del este, y desde las almenas de vigilancia de la marisma que se extendía bajo la ciudad, pudiesen observar las luces de nuestra silente marcha, como una serpiente que se desplaza lenta y cadenciosamente para esconderse en la ciudad de las miradas indiscretas.

Cavilando sobre la importancia que se daría a nuestra llegada a la ciudad, ni siquiera me di cuenta de que poco a poco la virginidad del terreno se veía irrumpida por pequeñas construcciones que, lejos de violar la naturaleza armónica del paisaje, se integraban en él. Incluso me atrevería a decir que incrementaban su belleza, pero nunca hay que ser osado cuando se habla de mejorar a la naturaleza.

Poco a poco, la fina y delicada serpiente se encontró con el marfil de la dentadura de la ciudad. Como si fuésemos un trozo de carne masticada, las personas vestidas con la túnica morada se esparcían entre los edificios de la plaza del ágora de la ciudad.

La comitiva había alcanzado su destino. Sonreí para mí misma. Nadie lo había percibido. Mi retorno al reino fue discreto, muy discreto. No en vano el único distintivo que nos diferenciaba al séquito y a mí era mi pequeño collar de plata y circonita.

Una vez más, la princesa estaba en casa. Hogar, dulce hogar, cómo te echaba de menos.

Forgiven Princess

14.10.10

El amanecer de los sueños


Desaté mis cadenas, me giré, pasé de largo junto a la hoguera, escalé la escarpada salida de la caverna y salí al exterior.
¿Y sabéis qué? Que nunca que me dolieron los ojos.
Y me agarré a aquel árbol, y observé a su lado el más precioso amanecer que el ser humano jamás haya visto.
El amanecer de los sueños, de la imaginación.
De los sueños olvidados, de lo que llegaba a perder al despertarme cada mañana.
Vi sueños dulces, vi sueños más bien subidos de tono.
Sueños incomprensibles, y sueños simples y planos.
Sueños con una historia, sueños con una trama y una lógica interna.
Y sueños absurdos, sin coherencia ninguna.
Descubrí pesadillas. Pesadillas aterradoras que me han hecho sudar noches y noches.
Sueños que se repetían interminablemente, y otros que apenas se perdían en un par de horas para no volver a aparecer jamás.
Recordé cada momento como si fuese el más importante de mi vida, y volví a dejarlos ir hacia el olvido.
Porque aquello que perteneció al olvido, debe volver allí.

Forgiven Princess

12.10.10

Metanubes


Es decir, nubes más allá de las nubes, o nubes detrás de las nubes. Y pensaréis que es una idiotez, pero la Metafísica de Aristóteles se llama así porque estaba detrás de la Física cuando la encontraron. Y tal es el alcance de la casualidad que hasta hoy día una de las disciplinas principales que ocupa a la filosofía, así se denomina.

No os acostaréis sin saber nada nuevo, ¿no?

Forgiven Princess

10.10.10

Meme stolen from Mota's

4 cosas que llevo en el bolso:

  1. Mi bolsa de dados de rol
  2. Chicles y caramelos varios
  3. Vaselina
  4. Lo que nunca sale de ahí (cartera y llaves)

4 cosas favoritas en mi habitación:

  1. Mis libros :3
  2. Los peluches
  3. Los posters de GnR y James Hetfield de mi armario
  4. El color de la pared y las sábanas :3

4 cosas que me gustan ahora mismo:

  1. Los abrazos
  2. Tocar la guitarra cuando no me oye nadie sin miedo a equivocarme
  3. Un té de canela bien calentito
  4. Despertarme, ir a la galería y ver amanecer

4 cosas que siempre he querido hacer:

  1. Un macro concierto delante de miles de personas
  2. Vivir un par de años dando tumbos por Grecia
  3. Viajar, viajar, viajar... ¿Viajar? Viajar.
  4. Llegar un día a casa, tener aparcada en la puerta una Ducati Monster (ver descripción en otro post) y perderme en la autovía con ella.

4 cosas que no sabias de mí:

  1. Vivo en un piso de estudiantes con dos chicas y un chico.
  2. Siempre me visto en el mismo orden y no, no tiene una razón práctica.
  3. Cuanto menos duermo, menos me cuesta madrugar.
  4. Durante este año me planteé al menos 15 veces cerrar el blog.

4 canciones que no me puedo quitar de la cabeza:

  1. Aire, de Warcry
  2. All these things, de Bullet For My Valentine
  3. Help, de los Beatles
  4. Highway to Hell, de AC/DC
Bueno, ese era el meme que le he robado a Mota ^^

Forgiven Princess

9.10.10

Poesía apócrifa I



Llueve.
LLueve y no estás junto a mí.
Me prometiste que vendrías con la lluvia.
Y llueve.
Y no estás junto a mí.
Prometiste que vendrías con la lluvia.

Forgiven Princess

7.10.10

Deeeseapeaerreiceiocontildeene

O de cómo pasaron 4 meses en los que la princesa olvidó su reino. Seré breve. Siempre que vuelvo, hago estos post como para hacerme al ánimo de volver a escribir en el blog. Y nunca vuelvo. Pero ahora sí. Tal vez. Espero que sí.

Desde aquella gloriosa victoria de mi Atleti han pasado muchas cosas. Y ha llovido mucho, también. Literalmente, mucho para ser la época de estío que normalmente desertiza mi zona. Retomo el hilo, que me pierdo.

Aunque os dé exactamente igual, acabé el bachillerato con una media de 9'11, y obtuve matrícula de honor. En PAU tuve un 12'67 de media. Ahora estudio Filosofía en Murcia. Eso respecto a lo académico.

En cuanto a amigos y amores, conservo todo lo que tenía cuando dejé de escribir. Tengo muchas personas a mi alrededor que (creo) me quieren y a las que quiero. Y a una a la que adoro y sin la que no sería capaz de vivir (bueno, tal vez sí, pero me sería muy duro). Además, gracias a mi extraña socialización este último mes, he hecho grandes amigos en la facultad, y eso que llevamos dos semanitas de curso. Gracias, comuna, por brindarme la oportunidad de conocer a esta gente tan fantástica.

En cuanto a familia, todo igual que siempre. Sólo que ahora vivo en un piso de estudiantes y los veo los fines de semana. Y a mi hermana menos todavía. Pero los quiero igual, y la verdad es que la distancia consigue que no nos gritemos todo el tiempo, lo que está francamente bien.

En cuanto a música. Aquí sí me extenderé algo más. Mi grupo, el que todos conocíais (bueno, del que ya os había hablado), cambió de nombre. Ahora somos Seduction Weapons (podéis buscarnos en Wordpress, Youtube, MySpace, Facebook, Tuenti y Gmail). Debutamos el pasado septiembre, ya colgaré los videos aquí cuando los subamos todos. Lo que tampoco sabíais es que canto en otro grupo más, y que estamos grabando la maqueta. Este es Devoción, y es en el único momento que podréis decir que vuestra princesa es una devota. Sí, una devota con armas de seducción, y a mucha honra, señoras y señores.

Dejé el voley, al menos temporalmente, porque no tengo tiempo para llevar a cabo todos los proyectos que quería y bueno, así me ahorro las lesiones que me tocaban este año. Aún noto resentidas las antiguas en las muñecas y las rodillas, así que un año sabático no me vendrá mal.

Y bueno, eso han sido mis 4 meses. Si queréis que profundice en algo, pedidlo y tal vez lo haga, aunque seguramente empezaré a actualizar como si no hubiese pasado nada de tiempo en estos meses y ya está. Las desapariciones, en exámenes y ya está. Espero. Si no, mandadme ciber collejas, que me espabile y vuelva.

Show must go on. And now, it is going.

Forgiven Princess

13.5.10

La gran final, el gran triunfo, LA GRAN ALEGRÍA


Este año sí que sí. Ayer sí que sí. Pasaron 14 años desde que el Atlético celebrase su último gran título (sus, aquella temporada 95/96 fue la del doblete).

48 años sin un título europeo.

Pero ya está bien de miserias. Ya basta de ser "El Pupas", de ser el último mono, de ser el equipo por todos criticado.

Ya basta de ver lágrimas en la cara de toda la afición atlética. Ya basta de caras de derrota, de partidos con el sabor de la cicuta.

Ayer el Atlético jugó, jugó como sabe, defendió como nunca, y se portó. Y además, con gente de cantera y con auténticos ídolos de la afición. No en vano, De Gea y Domínguez, vitales en el partido de ayer, son canteranos del equipo, y no hay nombres que resuenen más en las gargantas atléticas que los del Kun y el Uruguayo.

Y ayer, como cada vez, como siempre y como nunca, Diego y Sergio volvieron a hacer su juego. Y es que ambas jugadas fueron un mano a mano entre el argentino, que construía la jugada, y el uruguayo, que remataba con cualquiera de sus dos piernas.

El Cacha se portó, como siempre se ha portado pese a la mala racha que le acompañó parte de esta liga. Y entonces y ahora, yo dije, digo y diré lo mismo. Forlán es una pieza clave en el Atlético, al igual que el Kun. No tiene sentido gritar, e incluso pitarle como se llegó a hacer, por tener una mala racha.

A ti, sí, a ti, Diego, te debemos resurgir de un infierno que se acercaba al décimo quinto año, para subir al cielo y disfrutar.

Eso sí, siempre sufriendo, como ya es sello de identidad en el Atleti. Pero qué vamos a hacer, si somos la mejor afición del mundo... Pues sufrir con ellos para que, al final, ese gol, esa jugada, ese partido y esa victoria, supiesen a la más dulce y gratificante de todas las glorias.


¡¡¡¡¡U-RU-GUA-YO!!!!!

Forgiven Princess

6.5.10

No sé si me mueve más la ira, el orgullo, la tristeza o la nostalgia...

27.4.10

Forgiven's Hell

Si no es que no quiera... ¡ES QUE NO PUEDO!

Forgiven Princess

26.4.10

Capítol IV: Illa Wanley


El soroll que el fill del meu veí feia amb el seu maleït saxofon va despertar-me a les deu i quart del matí. Amb milers de grolleries sortint per la meua boca, aní al bany a rentar-me la cara per espavilar-me.


Torní a la sala, i vaig agafar el mòbil per veure quina hora era. Estava apagat, i el vaig encendre. Quan s'engegà, em van arribar 8 missatges de cridades perdudes, i vaig cridar a la bústia de veu, per escoltar els missatges.

"Missatge 1, rebut a les huit i trenta-cinc minuts: Nena, sóc jo. Estic acollonida. M'he amagat al soterrani. Escolte passes pels corredors, crits i ordres per tot arreu. Em busquen. El que més por em fa sentir és que els crits i les ordres són del meu pare. Crida dient 'quan la trobeu, us la emporteu cap al pis que hi ha a l'illa Walney. Jo vaig a desfer-me dels papers.' Això diu, amor. Sols vull que sàpies que t'estime més que a la meua vida."

"Missatge 2, rebut a les nou i set minuts: Sam, sóc jo una altra vegada. No sé perquè no em contestes el telèfon. Supose que t'has quedat sense bateria o quelcom així. He de dir-te una cosa. Vaig copiar el disc dur del portàtil del meu pare. Els arxius els vaig amagar l'altre dia al parc. Busca un arbre amb un parterre de roses vermelles. Darrere les flors, més o menys al centre, hauràs de llevar una mica de terra, i en trobaràs una caixeta negra amb 6 pendrives dins. Si d'ací 2 dies no saps res de mi, denúncia el meu pare i dóna-li’ls a la policia. Ells ja sabran què fer. I més important que això. Fuig d'ací, nena. Fuig i no tornis. Per favor. T'estime, t'estime, t'estime".

"Missatge 3, rebut a les nou i trenta-dos minuts: Sammy, crec que m'han escoltat. Hi ha molta pols i he esternudat. No penjarè, per a que hi haja constància del que ací passe ara...". Després d'açò, vaig escoltar passes, un grit profund de 'L'he encontrada!!", un crit aterrit de Lauren, un cop de puny que supose van donar-li, i com ella va caure al terra. Un murmuri de "recorda, nena... t'estime, sempre seràs l'única per a mi". Soroll d'un cos arrastrat, un so d'un home que agafa pes. Silenci. Un grit de fons: Ha dit el cap que agafem a la pianista també. La direcció és aquesta. Sóm-hi."


No em considere una persona covard, i no vull que malinterpreteu el que us vaig a dir. Quan terminà el missatge, vaig agafar roba i els objectes més imprescindibles, vaig ficar-ho tot en un parell de motxilles i vaig marxar-me de casa. Darrere deixava tota la meua vida, les poques coses que tenia al món i que tanta suor m’havia costat comprar. No sabia com de seriós estava jugant el Robert, i estava clar que l’últim desig de Lauren havia de ser acomplit.


Vaig anar al garatge per agafar la meua Suzuki GSX 750 del noranta, que encara marxava com si fora nova. Al arribar a la fi dels dos quilòmetres que hi ha de carrer recte a Teasdale road vaig aturar la moto, em vaig girar, i vaig veure com vora la meua casa s’aturava un cotxe negre. EL cotxe negre. El motor s’enfuria entre les meues cames mentre un fum negre sortia de les rodes, que xisclaven embogides.


Vora seixanta minuts després, arribí al parc. Busquí l’arbre, trobí la caixa, i vaig anar-me a Barrow-in-Furness casa del meu oncle Daniel, que s’havia fet càrrec de mi quan van morir els meus pares poc després de nàixer jo. Es va aterrir quan l’expliquí tot el que estava passant, però va prometre que cridaria la policia si no apareixia al migdia segúent a casa seua. Sortí de casa i vaig posar rumb a l’illa de Walney. Havia de trobar el meu amor.


Dues hores més tard, arribava a l’illa. Sabia que era qüestió de buscar pels carrers un maleït cotxe negre d’alta gamma: Audi, Mercedes, BMW... O el Gemballa Mirage del meu cap. Just el que anava buscant, vaig trobar-ho als deu minuts, parat davant un bloc de pisos d’aspecte abandonat. No eren molt discrets, supose.


El Gemballa, 2 BMW i un Audi TT, tots quatre negres, aparcats davant l’edifici. Vaig continuar sense aturar-me, perquè hi havia un guàrdia a la porta, i dos més a les finestres de cada pis. El Robert s’ho muntava bé, sense cap dubte. Vaig deixar la moto a uns dos-cents metres d’on estava la fàbrica, i em vaig amagar a un cantó, de manera que veiés l’edifici sense que els guàrdies em veieren.


Quan el Sol, agonitzant per la greu ferida que la Lluna li feia amb la seua espasa de foscor, s’amagava, vaig veure cinc figures sortir, i darrere elles, altres huit. Les dues primeres sabia bé qui eren. Robert, amb un rictus tan acerat i tan inexpressiu com sols ell podia tindre. L’assassí que havia començat tot això era l’altre. Les tres figures restants ficaven a un dels BMW una catifa grossa i llarga, que devia pesar un munt. Tancaren el maleter del BMW, i van pujar als cotxes: els 3 de la catifa al BMW de la catifa, el Robert, 2 dels guàrdies i l’assassí al Gemballa, 2 guàrdies al TT, i els altres al segon BMW. Eren tipus nous, no els havia vist mai per casa de Lauren, i a més no portaven el negre estricte de sempre. Les camises eren vermelles com la sang.


Van conduir uns 30 quilòmetres, i es van ficar al garatge d’una mansió. Al costat de l’edifici hi havia un carreró estret. Em vaig amagar al jardí de la casa d’enfront. Igualment luxosa, cara i impensable per a mi. De veritat algú necessitava tant per viure?

Vora una hora després vaig veure com un dels BMW sortia del garatge. Suposava que el de la catifa. Va rodejar la casa i vaig escoltar el seu potent motor pel carreró. Em vaig assegurar de que no hi havia ningú i m’aguaití al carreró.


Vaig veure un contenidor al fons. Hi vaig veure el cul del cotxe i un home de camisa roja. Vaig fer dues fotos amb la càmera del mòbil. El carreró en qüestió tenia un nom poc comú, com si fora italià: Dei Todeschi, o això deia un cartell malament il·luminat per l’únic fanal que hi havia. Vaig veure com de la gran catifa que treien del maleter sortien dos peus de noia. Un dels quals estava tatuat quasi sencer.


De la catifa gotejava un líquid espès i obscur. Suposava que seria sang, com més tard vaig saber amb seguretat. Van entropessar, i la catifa es va obrir al caure al terra amb un só sord. Uns cabells arrissats d’un taronja intens s’escampaven sobre un cos blanc com la neu, com si un got de suc de tomaca s’haguera caigut damunt d’un tros del marbre més pur imaginable.

Vaig sentir com si em clavaren un ganivet al pit, m’obriren el cos i tragueren el meu cor de dins, i que al seu lloc hi posaren una bola de foc molt viu. Em cremava per dins, com si mai no anara a recuperar-me.


Just en aquell moment vaig veure des del meu amagatall als arbusts com el Robert sortia de la mansió, sense cap companyia. Cara seriosa, com sempre, però a més, buida, sense res que digués que encara estava viu. Els ulls semblaven del metall més fred d’aquest univers. El seu esbirro va sortir i va dir-li alguna cosa. El Robert va contestar molt més alt, tant que el vaig escoltar:

- Imbècil, la meva filla ha mort! No, no ha mort. L’heu matada! L’he matada jo! No creus que no estic com per a que em molesten? Aneu-vos tots... Marxeu-vos tots d’ací!! Deixeu-me en pau! No vull veure-vos en una setmana!


Minuts més tard, la resta d’homes sortien distribuïts als tres cotxes (els BMW i l’Audi). Robert va sacar el Mirage a la porta, i va seure al capó. S’agafava el cap entre les mans, i em semblava que estava plorant. El fill de puta estava plorant. I això em va trencar del tot.


Vaig sortir quasi corrent dels arbusts, i em dirigí cap a on era ell. No pareixia escoltar-me, perquè quan vaig donar-li un cop de puny al costat es va adolorir sorprès.

- Sam! Què fas tu ací? Els havia manat que t’agafaren. Inútils.

- Com que què faig ací? Cabró! L’has matada!

- Era... Era necessari. Ho va descobrir tot. I ara tu ho saps, i he de matar-te a tu també.- Trigà una mica a ficar-se la mà a la jaqueta i agafar una SIG-Sauer P220.

- No, no ho faràs. Lauren va donar-me una còpia dels teus arxius. Si no vaig demà a casa del meu oncle, parlarà amb la policia. Estaràs perdut, Robert.

- Bé, bé... Lauren, quin dimoni més llest i angelical eres.

- No parles d’ella si no vols que et trenque el nas ara mateix.

- I què em proposes a canvi de no delatar-me? Perquè deixar-te viva no es prou.

- Has de deixar-ho. Tot. Fes el que vulgues, però has de deixar-ho d’ací a tres mesos. Jo m’aniré del país a Espanya, i el meu oncle continuarà vivint a casa seua, sense que ningú no el moleste.

- Sols això?

- No, no. Has de enterrar com està manat la teua filla. I has de donar els diners que has guanyat amb aquesta merda a ONG’s.

- Cap cosa més?

- Si no fas res, jo no faré res. Però tindré els documents sempre amb mi, i si intentes quelcom, sortirà tot a la llum.

- D’acord.

I amb aquell ànim de princesa guerrera, vaig anar-me a casa. Quan arribí, vaig començar a plorar. A plorar per Lauren. A plorar per mi. A plorar per nosaltres. A plorar per aquell piano que mai no tornaria a ser tocat.


Hui, vint-i-quatre de setembre, deu anys més tard, estic asseguda a la seua tomba. El vent m’escampa els cabells. Les fulles dels arbres canten per a mi la cançó més trista del món. Una papallona s’apiada de mi i passa per davant de nosaltres. Abraçe les roses blanques, els lliris que t’he emportat. Acarone l’àngel que hi ha damunt de la inscripció:


“Lauren Lovelace

19-5-1987-2006

Beloved daughter, friend and lover.

Wait for us in heaven.”


Lauren Lovelace, estimada filla, amiga i amant. Espera’ns al paradís.


Forgiven Princess


2.4.10

Jueves, 2 de abril de 1992 - Viernes, 2 de abril de 2010


Ricky was a young boy, He had a heart of stone.
Lived 9 to 5 and worked his fingers to the bone.
Just barely got out of school, came from the edge of town.
Fought like a switchblade so no one could take him down.
He had no money, oooh no good at home.
He walked the streets a soldier and he fought the world alone
And now it's

18 and life You got it
18 and life you know
Your crime is time and it's
18 and life to go
(repeat above)

Tequila in his heartbeat, His veins burned gasoline.
It kept his motor running but it never kept him clean.
They say he loved adventure, "Ricky's the wild one."
He married trouble and had a courtship with a gun.
Bang Bang Shoot 'em up, The party never ends.
You can't think of dying when the bottle's your best friend
And now it's

chorus

"Accidents will happen" they all heard Ricky say
He fired his six-shot to the wind that blew a child away.

chorus


18 and life, Skid Row

Bueno, hoy, como cada 2 de abril desde 1992, se conmemora algo genial y especial... El nacimiento de mi hermana María... Y el mío, claro, es lo que tienen los mellizos ^^

Así que... A ella le dedico la canción, porque ya van 18 añazos que nos soportamos, ¿sabéis? Y aunque nos peleemos y nos gritemos... Y nos demos de hostias, también, nos queremos mucho... Y ñaña, a partir de septiembre se separarán nuestros caminos parcial pero inevitablemente, y eso es bueno. Y eso, que la quiero y que...
¡FELICIDADES ENANA!
Forgiven Princess

24.3.10

La ausencia de las Musas


Os llamo y me ignoráis. Anhelante, espero respuesta a mi llanto.
Por qué, por qué aquellas que siempre acudían prestas a mí ahora me huyen.
Cuándo, cuándo dejaron de venir sin que yo me diese cuenta.
Quién, quién las distrae de sus quehaceres.
Cómo, cómo osan desatender la tarea que les encomendaron los dioses.
Dónde, dónde se esconden las musas cuando las requiero.

¿Te has fugado con Heracles, Calíope?
Clío, ¿te has perdido entre libros de hitos y hazañas?
Melpómene y Talía debaten por la polaridad del género teatral, por la preferencia humana por el esplendor trágico o la hilaridad cómica, mientras desoyen mi lamento.
¿Por qué, por qué, Polimnia, me abandonas para mostrar a aquellos que desprecian la tierra que pisan cómo trabajarla?
¿El fuego del amor te ciega y te hace olvidar el camino hacia mi alma, Erato?
Euterpe toca el aulos, y Terpsícore danza mientras ambas olvidan acudir a mi llamada.
¿Escapaste a la bóveda celeste de nuevo, Urania?

Hoy os requiero, Musas, a las 9, pero ninguna parece recordar ya el sendero que conduce a mi mente.
Hoy os busco, y no os encuentro.
Hoy, ausentes, os reís de mí desde vuestro olímpico escondite.


Forgiven Princess

P.D. Sí, con este post, alcanzo los 400... Y parecía que jamás iba a llegar.

23.3.10

November Rain - Guns'n'Roses

Y hoy, con todos vosotros, uno de los mejores temas que ha dado de sí el metal y el gran grupo Guns'n'Roses, y que tantos años le llevó a Axl componer: November Rain.
Si os animáis, ved el video. Es genial, casi tanto como la canción en sí.

Enjoy.



WHEN I LOOK INTO YOUR EYES
I CAN SEE A LOVE RESTRAINED
BUT DARLIN´ WHEN I HOLD YOU
DON´T YOU KNOW I FEEL THE SAME

´CAUSE NOTHIN´ LAST FOREVER
AND WE BOTH KNOW HEARTS CAN CHANGE
AND IT´S HARD TO HOLD THE CANDLE
IN THE COLD NOVEMBER RAIN

WE´VE BEEN THROUGHT THIS SUCH A LONG LONG TIME
JUST TRYIN´ TO KILL THE PAIN

BUT LOVERS ALWAYS COME AND LOVERS ALWAYS GO
AND NO ONE REALLY SURE WHO´S LETTIN´ GO TODAY
WALKING AWAY

IF WE COULD TAKE THE TIME TO LAY IT ONE THE LINE
I COULD REST MY HEAD
JUST KNOWIN´ THAT YOU WERE MINE
ALL MINE

SO IF YOU WANT TO LOVE ME
THEN DARLIN´ DON´T REFRAIN
OR I´LL JUST END UP WALKIN´
IN THE COLD NOVEMBER RAIN

Letras4U.com » letras traducidas al español
DO YOU NEED SOME TIME... ON YOUR OWN
DO YOU NEED SOME TIME... ALL ALONE
EVERYBODY NEEDS SOME TIME... ON THEIR OWN
DON´T YOU KNOW YOU NEED SOME TIME... ALL ALONE

I KNOW IT´S HARD TO KEEP AN OPEN HEART
WHEN EVEN FRIENDS SEEM OUT TO HARM YOU
BUT IF YOU COULD HEAL A BROKEN HEART
WOULDN´T TIME BE OUT TO CHARM YOU

SOMETIMES I NEED SOMETIMES... ON MY OWN
SOMETIMES I NEED SOMETIMES... ALL ALONE
EVERYBODY NEEDS SOME TIME... ON THEIR OWN
DON´T YOU KNOW YOU NEED SOME TIME... ALL ALONE

AND WHEN YOUR FEARS SUBSIDE
AND SHADOWS STILL REMAIN
I KNOW THAT YOU CAN LOVE ME
WHEN THERE´S NO ONE LEFT TO BLAME
SO NEVERMIND THE DARKNESS
WE STILL CAN FIND A WAY
´CAUSE NOTHIN´ LASTS FOREVER
EVEN COLD NOVEMBER RAIN

DON´T YA THINK THAT YOU NEED SOMEBODY
DON´T YA THINK THAT YOU NEED SOMEONE
EVERYNODY NEEDS SOMEBODY
YOU´RE NOT THE ONLY ONE
YOU´RE NOT THE ONLY ONE

Forgiven Princess

P.D. Pensaba hacer un post iracundo y rabiólico, pero he pensado que el destinatario no se lo merece, y el receptor, tampoco.

21.3.10

Capítol III: Dalton-in-Furness


El cel ja estava fosc. Uns núvols d’un gris obscur i aterridor salpicaven el negre de la nit i tapaven els estel. Els primers acords de Highway To Hell ens van despertar. Estàvem adormides al seient del vagó, i a Lauren li va sonar el mòbil. Era el seu pare, qui si no ell.

- Nena, on esteu? – La seua veu sonava estranya, com si estiguera nerviós o quelcom.
- Doncs estem al tren, pa.
- Ah, bé, bé, estava preocupat perquè no m’havies cridat des d’ahir i ja saps com soc jo amb tu i la teua protecció...
- Sí, sí, pa, ho sent molt. No ho faré mai més, t’ho promet. Et deix, que es talla. Un petó molt gros!
- Au, nena, adéu, adéu. T’estime.

Va penjar el telèfon, i m’ho va contar. Mai ell sonava com si estiguera nerviós, i hui ho feia. Lauren estava contrariada i no trobava una explicació lògica que li fera gràcia.

- Penses que el tipus aquest l’haurà cridat per saber a on estem?
- Doncs... Si fóra així allò diria poc del teu pare, perquè t’acaba de vendre sencera si és el que tu penses.
- Merda, no crec... Tu creus? És mon pare, donaria el món per mi... Veritat?
- Nena, el teu pare... Millor em calle el que pense del teu pare.
- No, no, di-m’ho!
- Bo. Ja està bé, i ho has demanat tu, així doncs... El teu pare és un mafiós. Això és el que és. I vendria la seua mare, és a dir, la teua avia, si no s’haguera mort ja, amb tal de guanyar diners i assegurar el seu cul.
- T’has passat, Sam. T’has passat deu pobles.
- No, no m’he passat. Saps què? El meu oncle mai no ha disparat un arma, i estic segura que el meu pare tampoc no ho hauria fet.
- Però... Un mafiós... Això és una afirmació molt grossa, amor.
- Vinga, ara em diràs que no t’has donat compte. Tot el dia homes i dones amb vestit negre, cridades estranyes a meitat de la nit, viatges a Estats Units totes les setmanes que mai saps per a què són. Nena, estic segura que almenys et resulta sospitós.
- Doncs no m’havia fixat, val? Encara que sí que sembla molt sospitós... I creus que ho haurà fet?
- De veres m’agradaria pensar que no, nena, però...

Vaig rodejar-la amb els braços i estrényer-la contra el meu pit. Ara semblava adonar-se de com de greu era la nostra situació, i tremolava lleugerament. Vaig acaronar-li la galta, que cremava com si fóra foc, un foc blanc coronat amb un roig suau, un foc que esperava fóra el del meu infern per la resta de l’eternitat.

No aconseguírem adormir-nos una altra vegada al tren. Quan baixàrem vam buscar la moto de Lauren, encara aparcada al front de l’estació. Vaig sortir mig amagada, buscant el maleït cotxe negre, però no hi havia ningú. Lauren sortí, i agafàrem la moto. Em va deixar a casa meua, però encara que vaig insistir-li molt en que es quedés, no va acceptar.

Al matí següent vaig anar-hi al parc. Era on quedàvem tots els dies per anar a córrer i a passejar els seus dos gossos llauradors. Feia tard, però ella no era enllà. Vaig esperar mitja hora, una hora, dues hores, i no va aparéixer. A la vesprada vaig anar a casa seua, i no estava, em va dir Robert.

L’endemà tampoc no va vindre al parc, i allò em va molestar i em va sorprendre. Em va molestar, no m’havia avisat. Em va sorprendre, no m’havia avisat. Mai feia això. Mai.
Estava prou preocupada, perquè aquell vespre, misteriosament, tampoc no hi era a casa, i Lauren no era precisament la noia més famosa i sol•licitada de la ciutat, ni tan sols del seu barri. Quasi no coneixia a ningú d’allí. El que era més, crec que mai l’havia vista anar-se’n amb amics, o cancel•lar cap cosa amb mi per quedar amb un altre.

Van ser dos dies estranys, sense saber res d’ella. La cridava i no em contestava. I va ser a la nit següent, a les quatre i mitja de la matinada, que em va manar un missatge al mòbil:

Nena, ho sent per no haver-te contestat. Tenies raó. El meu pare és d’una màfia de San Francisco amb seu a Londres, Moscou, Venècia i París. No preguntis com ho sé... Ho sent, he estat pensant, i hui ja farem com tots els dies. Anirem a córrer i tot això. T’estime, Sam, t’estime moltíssim. T’estime, t’estime, t’estime, t’estime...

Aquell missatge em va tranquil•litzar i preocupar. Odiava sentir sentiments tan contraris al mateix temps, i aquells dies van ser tots així: duals, antitètics, antagònics. Em vaig alçar, perquè ja no hi havia forma d’adormir-me una altra vegada.
Vaig menjar-me el cap la resta de la nit, asseguda al meu sofà d’imitació de cuir negre, amb una manta roja pel damunt, mirant per la finestra del meu sisè pis com amaneixia un matí fred, nuvolat, però sense pluja, deixant que la llum del Sol reflectira a l’aigua.

A les nou vaig sortir de casa i vaig caminar per Teasdale Road, escoltant el soroll de les aigües al meu costat, amb mil rajos de llum multicolor que el Sol arrencava de la superfície. A la mitja hora ja havia arribat al parc, i al poc d’arribar jo va arribar Lauren amb Arya i Bucket, els seus meravellosos llauradors negres, que van córrer tirant d’ella per saludar-me amb un parell de lladrats i les llengües a les cames, ja que portava uns pantalons curts.

Lauren em va besar quan m’alcí del banc al que m’havia assegut, i agafant Arya, vaig començar a córrer, seguida per la meua noia i el Bucket.

Mentre corríem em va contar que havia buscat per casa aprofitant que quan arribà no hi havia ningú, i va entrar a l’ordinador del seu pare. La clau de seguretat va ser fàcil d’endevinar: Angelina. El nom de la mare de Lauren, morta a un accident de trànsit que quasi termina amb ella i el seu pare també, i seqüela del qual era la cicatriu que li creuava l’esquena des del muscle dret fins a la part baixa esquerra, d’un color morat obscur que es tornava més blau amb el fred i més roig amb la calor.

A l’ordinador va trobar els extractes dels comptes del seu pare, documentació de la gent que treballava per a ell... Tot el que ella desitjava no trobar-hi per demostrar-me que el seu pare era un home decent amb una vida una mica desconcertant i misteriosa.

Lamentablement, a Dalton-in-Furness no hi havia gent amb una vida desconcertant i misteriosa que fora innocent. El seu pare era un mafiós, i dels perillosos.

Aterrida pel mateix fet de la culpabilitat de Robert, Lauren no estava segura d’haver apagat bé l’ordinador, i ara pensava si el Robert estava al corrent de que la seua filla ho sabia tot, i si pensava fer quelcom per cobrir-se les esquenes dels federals nord-americans i de la Interpol.

Vam aturar-nos i ens vam abraçar, mentre els gossos lluitaven contra nosaltres per sortir corrent cap a un gat que havien vist. Lauren em va mirar des dels oceans profunds i tristos que eren aquell dia els seus ulls, i vaig sentir que una part de l’alegria del món havia desaparegut amb el seu somriure. Mentre la consolava, amb carícies als seus cabells rissats i paraules dolces a cau d’orella, Arya i Bucket aconseguiren el seu propòsit i es van escapar. Vam deixar-los córrer, perquè sabíem que tornarien.

Baix l’entramat de rames i fulles que els altíssims arbres feien al parc, vaig rodejar-la amb els braços i besar-la.

Em feia igual si un dels gossos del seu pare ens seguia i li deia alguna cosa al Robert, o si la velleta que donava menjar als ocells s’escandalitzava, o si la mare que passejava amb la seua filla li tapava els ulls i girava cua ràpidament per no passar vora nosaltres.

Em donava el mateix si una fina pluja feia acte de presència i ens queia damunt, refredant-nos els cossos sols coberts per una camiseta de tirants i les malles de córrer.
No m’importava res, perquè quan l’alegria de Lauren desapareixia, el llum del meu món ho feia també. Perquè no era capaç de suportar que la noia més dolça, bona i encantadora del món no poguera veure la part agradable de la realitat i sols veiés el mal que l’envoltava i que, per cert, no era poc.

La pluja va fer-se més intensa, i agafant els gossos sortírem corrent del parc cap a casa de Lauren. Arribàrem xopades i tremolant de fred, Anglaterra no és precisament el país més càlid del món.

No hi havia ningú a casa, i vam dutxar-nos juntes. Quan terminàrem, Lauren em prestà roba seua, i mentre jo em vestia ella va tocar la meua cançó favorita: Forgiven, de Within Temptation. Sonava com si tota la bellesa del món s’haguera fet cançó i fora tocada solament per a mi.

Aquella nit del vint-i-dos de setembre la pluja va ser la nostra banda sonora mentre ballàvem un ball que sols dues persones enamorades com Lauren i jo ho estàvem poden ballar. La nit va morir amb l’arribada del dia, deixant darrere seu les restes d’un dia meravellós que hui encara recorde cada nit.

Vaig anar-me a casa, perquè Lauren poguera estudiar tranquil•la el seu examen d’entrada al conservatori després de terminar la nostra classe. Com el matí anterior, les aigües vora Teasdale Rd. reflectien la llum, ara dels fanals i de la lluna que, aquella nit, brillava al cel amb una claror i una potència que feia molt de temps que no veia.

El meu veí em va saludar, ell també arribava de treballar a casa, i portava encara serrí a la roba i una d’aquelles camises a quadres tan tòpiques dels llenyaters.

Vaig jaure al sofà una mica, per descansar, i em vaig quedar adormida. Quan el meu mòbil sonà, no el vaig escoltar. Quan tornà a sonar, vaig apagar-lo.

Maleïda la hora que vaig fer-ho.


Forgiven Princess

15.3.10

Capítol II: Londres


Mig abraçades entràrem a l’estació. Encara faltava una hora, i com que ens havíem enfredat una mica per la pluja i la roba xopada, vam secar-nos i després a prendre una bona tassa de xocolata i uns dolços, per agafar forces i abaixar l’ensurt a cop de glucosa.

Ja eren les set i mitja, i dient que anava al bany, vaig anar-hi a pagar el compte per evitar que la meua pèl-roja favorita pagués i em fera sentir encara més amoïnada per la grossa diferència que hi havia entre ella i jo a certs nivells. Paguí, i vaig tornar amb Lauren a la taula i, una vegada més, vaig mirar amb devoció aquella finestra a l’oceà que eren els seus ulls. Fins i tot hui no sé cóm va ser que ella es fixà en mi.

Agafant-la de la mà, i amb les motxilles i el meu casc a l’altra, vaig instar-la per a que s’alçara i ens fórem cap al tren, que ja havia obert les portes per entrar-hi. Es va alçar i agità el cap, sacsejant la seua melena vermella i cargolada. El seu somriure, més ample que de costum, em deia que ja no estava preocupada per l’incident d’una hora abans, i ni tan sols hi pensava.

Arribarem al tren, i vam pujar-hi. Anàrem al nostre compartiment privat que, en un excés d’entusiasme, Lauren havia reservat per a nosaltres dues soles. Sortírem de l’estació 15 minuts tard, perquè hi hagué un incident amb un passatger que no tenia bitllet i va pujar-hi a tot córrer, sense que el trobaren finalment. Tota la nit que vam ser al tren vaig passar-la amb la meua noia recolzada damunt meu, adormida, amb el seu semblant d’àngel seré, blanc com la neu amb dues taques roges a les galtes, com una nina de porcellana. Les seues mans es creuaven amb les meues en una eterna encaixada dolça i ferma, i va ser allò el que em va relaxar més, encara que no vaig adormir-me, pensant que segurament el polissó seria el nostre perseguidor, i que allò no era res bo.

Quan el matí despuntava al cel, ferint la nit amb els seus descarats tons vermells i taronges, vaig acaronar el cap de Lauren, per despertar-la.
-Nena, va, desperta, ja estem arribant i hem de posar-nos una mica decents, no creus?
-Hm? On est...? A, al tren, merda, no em recordava. Ostres, Sam, quines ulleres portes! Que no has dormit o què?
-No massa... Ja em coneixes, jo no dorm prou, i a més amb el sacseig del tren i tot això no he pogut, però no t’amoïnes, jo amb un cafè calent i un donut estic com nova.
-Ho sent, amor, si m’haguera recordat hauria agafat un altre tren, i així podries haver dormit... Bo, som-hi, ja hem aturat.

Va alçar-se, em va besar i agafà la seua motxilla per sacar una pinta i pentinar aquelles grenyes de foc. Després agafà la camiseta negra amb les roses i les pistoles que, amb un rètol groc, deia Guns’n’Roses. Si havia algú al que li quedés millor aquella samarreta, jo no el coneixia. Com una deessa que, amb la seua gràcia eterna, haguera baixat a terra i s’haguera ficat amb mi al tren, va girar-se i em va mirar amb cara de broma.

Vaig alçar-me amb el temps just per a pentinar-me i canviar-me de samarreta, la meua negra completament, amb lletres blanques, que deien: GUNS’N’ROSES, The Spaghetti Incident. Agafí les motxilles i sortí darrere Lauren, que portava els cascos. Un noi amb l’uniforme de l’empresa nacional de ferrocarrils va saludar-nos amb nervis i somni a parts iguals.

Just com si haguérem tornat a casa, a la porta de l’estació havia una Ducatti 696 roja, amb un adhesiu negre amb un dibuix cèltic, com la de Lauren. A la vora d’aquesta estava parat amb els braços creuats un noi d’uns 25 anys, amb els cabells pels muscles, d’un negre intens tant els cabells com la roba. Ens va saludar amb la mà, i va córrer cap a nosaltres, abraçant a Lauren amb un gran somriure.
-Dona, una mica més i me la presentes quan us aneu a Espanya a casar-vos, eh? Pocavergonya! Et trobava a faltar! Com no has vingut més seguit?
-Calla, Martin, ja saps com és el meu pare amb els viatges i tot això... Va dir-me que el feia igual si havia de pagar-te com fins aquell moment, però després del que em va passar, que ni se m’ocorreguera tornar a Londres a viure. Bo, doncs aquesta és Sammy, la meua núvia, i l’única cosa d’aquest món que és capaç de fer que m’alce tots els matins amb un somriure i que em gite igual. Sammy, aquest és Martin, el meu amic, antic professor de piano i cuidador de la meua segona estimada moto.
-Encantada, Martin... No m’havien parlat mai de tu, però m’alegre de veure que ets un bon amic de Lauren.
-El plaer és meu. Jo sí que havia sentit de tu, i ja em moria per conéixer-te! Au, anem a desdejunar, que segur que esteu mortes de fam.

Anàrem a una cafeteria petita vora l’estació, i després Lauren i jo vam agafar la moto i vam anar a l’hotel a enregistrar-nos. Un hotel que jo mai, mai de la vida podria haver pagat. Vaig caure derrotada al llit i vaig adormir-me als deu minuts, mentre Lauren parlava amb Robert, el seu pare, el meu cap, i el pitjor dels mafiosos nord-americans que s’havien establert a Anglaterra, dient-li que havíem arribat bé, que ja estàvem a l’hotel i que aquesta nit aniríem al concert. Sí, sí, portaríem cuidat. No, ni se’ns acudiria anar al concert dels roquers aquells de les guitarres que a mi m’agradaven.

Vaig alçar-me quasi a les tres de la vesprada, i Lauren, recolzada al meu costat, em mirava amb ulls riallers i enamorats. Quina noia més dolça, havia passat quasi tres hores mirant-me dormir. Vaig fer-li un petó i vaig dutxar-me. Quan vaig sortir jo, entrà ella al bany. Ens vam vestir i estiguérem fent un poc el burro a l’habitació quan encara no portàvem tota la roba al damunt. Si el Robert ens veiés...

A les quatre i mitja vam baixar i, amb la moto, anàrem a un restaurant de menjar ràpid. Vam terminar de prendre’ns un gelat de vainilla i agafàrem la moto. Jo estava sofrint, quan arribàrem tot el món ja hi seria enllà, i no podríem veure a prop al meu grup favorit. Cóm no, Lauren ja hi havia pensat en això, i havia cridat a un amic que, casualment, era guarda de seguretat al concert i ens deixaria passar per darrere per ser les primeres en entrar.

No m’ho podia creure quan vam entrar-hi. Just a deu metres més enllà, Axel Rose somreia cap a on estàvem nosaltres. Quan em va donar dos petons i em va regalar una samarreta firmat per tot el grup, quasi em desmaie. Lauren va riure, va saludar la banda i, agafant-me del maluc, em va conduir cap a la primera fila, a tres metres d’on tocarien els Guns.

Va entrar la resta de la gent, i darrere dues hores de concert intens, de salts, de grits, de besos i de miradetes amb la meua noia, Axel va llançar-me la seua cinta de pèl. Va terminar el concert, i jo trobava a faltar una cançó molt especial per a mi, però no em vaig gosar a dir-s’ho a ningú. La gent va sortir metre Lauren parlava amb el seu amic, i ja no quedava ningú, només nosaltres, quan van tancar les portes.

En aquell moment va sortir una altra vegada la banda, i amb un somriure, ens van invitar a pujar a l’escenari a totes dues. Lauren va seure junt Axel al piano, i van començar a tocar la meua cançó, LA cançó. November Rain sortia de les hàbils mans de la meua noia i de les del sorprenent cantant dels Guns, al mateix temps que la banda feia que la cançó es tornara per a mi un paradís terrenal. Després ens vam acomiadar dels nois, que havien de tornar aquella mateixa nit a l’avió, per anar-hi a Alemanya. Tornàrem a l’hotel, i, quasi sense voler-ho, vaig pensar que el recepcionista era el mateix que al matí... Un torn de treball de 16 hores? Allò era, a totes llums, impossible.

Quan pujàrem a l’habitació, Lauren m’agafà la cara amb les mans, i em va donar un bes llarg i lent, mentre m’acaronava els cabells al llarg de la meua esquena. Després em va empentar contra el llit, i es va llançar al damunt, deixant el seu cos damunt del meu. La llum de la lluna es colava per la finestra, i indiscretament ens mirava, il•luminant l’habitació ara en penombra, creuant el llit, relliscant pels nostres cossos mentre que ballaven una cançó massa bella per a ser mai escrita.

Ja de matí ens vam alçar, i ens vam anar a la dutxa. Ens vestírem i recollírem les nostres coses. Fora plovia prou, i ens vam xopar només sortir. Anàrem a una botiga de roba, vam comprar-hi dos pantalons i dues samarretes, vam ficar-ho a una motxilla i ens vam tornar a l’estació. Encara ens quedaven 4 hores per agafar el tren, i vam anar a un cinema proper. I just quan vam entrar a la sala, quan ens creuarem a l’acomodador, tot va encaixar.

El polissó, el recepcionista, l’acomodador... Tots eren el mateix tipus. Tots eren l’home que, dos dies abans, havia disparat contra algú, havia vist una moto fugir de casa del seu cap, havia seguit les noies que hi anaven muntades... Era ell, i no un altre, qui volia acabar amb el seu treball d’una vegada. Vaig dir-s’ho a Lauren, i totes mortes de por, vam dissimular que ho sabíem.

Quan va començar la pel•lícula, una dona major va cridar-lo des del fons de la sala. Va passar vora nosaltres, i quan va ja no podia escoltar-nos, vaig agafar a Lauren de la mà i vam sortir corrent del cinema. Ens vam amagar dins d’uns arbusts petitons que hi havia vora l’entrada, i el vam veure sortir corrent 3 minuts més tard. Amb el soroll del trànsit, no va escoltar la respiració agitada de Lauren i el meu cor que, de segur, havia d’escoltar-se a deu metres d’on érem.

Va agafar el cotxe front el cinema, i va arrancar cremant goma dels pneumàtics, maleint a crits. Lauren i jo encara tremolaven entre les plantes de l’entrada del cinema, i va començar a ploure una vegada més, com sols podia ocórrer a Anglaterra. Vam córrer fins l’estació, ens vam rentar i canviar al bany, i vam cridar el Martin per que tornara a emportar-se la Ducatti de Lauren.

Entràrem al tren, i va arrencar, aquesta vegada sense incidents. Però... Això volia dir que ens havíem ensortit tan fàcilment? Dos dies de persecució i ara ens deixava marxar sense posar-hi més empeny? Allò em va semblar molt estrany, encara que no vaig dir-li res a la meua noia, que ja dormia arronsada a la meua vora al vagó del tren. Ay, com d’innocent era, la Lauren.

Forgiven Princess

Capítol I: Fugir

Sí, ya sé que la gran mayoría sois castellanohablantes y que no tenéis ni pajolera de valenciano, pero de momento no tengo tiempo para traducirlo... Igual más adelante sí. Aún así, ya sabéis que yo lo cuelgo todo, por lo que: dentro historia en valenciano.

Hui ja fan deu anys d’aquell maleït 24 de setembre, i front la seua tomba, encara recorde aquella setmana.
Recorde quatre figures vermelles al fons d’un carreró tan estret que en puc tocar les parets amb els braços estesos. Recorde la llum tènue que emet l’únic fanal del carreró. Recorde el rètol que il·lumina: Dei Todeschi Street. Recorde la porta oberta de casa, metàl·lica, i els dos timbres amb cara de lleó.

Recorde el cotxe amb un paquet gran i pesat al maleter. Recorde el contenidor obert, i les quatre figures ficant dins una catifa amb peus (uns peus que jo coneixia prou bé) i que gotejava un líquid espès i obscur. Recorde l’home amb un esmòquing negre, camisa vermella i corbata negra, rictus de serietat, amb els ulls acerats pel fred que li congelava el cor... El fred d’haver manat assassinar la seua filla.

Recorde com va començar tot allò, set dies abans del fatídic succés. Jo mirava distreta cap al carrer, mig amagada rere les cortines, deixant que la llum del Sol relliscara per la meua pell amb aquella calor suau i agradable.

Vaig observar els vianants anant amunt i avall del carrer, amb les cares de preocupació perquè fan tard, perquè tenien moltes més coses a fer de les que podien fer realment. I mentre mirava, vaig vore’l. El seu pare, amb els cabells negres com la nit de punta, amb la barba ben afaitada i amb el semblant seriós i obscur, com amagant alguna cosa.

Recorde com va girar el cap en direcció a la finestra, just quan jo vaig ficar-me dins la habitació de la seua preciosa i dolça filla que, innocent, ignorava el que el seu maleït pare feia mentre ella tocava com una deessa el piano.

Vaig obrir les cortines, deixant que la frescor de la nit es colés al espaiós quart. Lauren encara acaronava les tecles del seu magnífic Steinway & Sons, fent més bonic del que ja era un vals de Chopin. Va girar-se lentament quan va terminar l’obra, i va mirar-me amb aquells ulls blaus, profunds i brillants com dos safirs. La seua boca perfecta va dibuixar un somriure ple de dents blancs com la lluna, i va preguntar-me:

- Sammy, en què dimonis estàs pensant? Tens la cara blanca i la mirada en altre món.
- Disculpa’m... No he dormit gens bé els últims dies, i ara estic molt descentrada. Vols que fem alguna cosa aquesta nit?
- Sí... De fet ja havia pensat en això. Ahir vaig comprar dues entrades per anar a vore als Guns... Hem d’agafar un tren a les huit. Són les cinc i mitja, i tinc les motxilles damunt de la moto, la moto al garatge, i les entrades a la butxaca del pit. Perquè fas eixa cara?
- Has dit els Guns!!?? Els Guns’N’Roses?? Però... Però... Si l’únic concert dels Guns per ací és a Londres demà a la nit!
- Ja, ja ho se, anem a eixe, precisament.
- Però... no tinc diners, no puc anar-hi, no puc pagar-te l’entrada.
- Dona, no vull que me la pagues. Ets la meua núvia, al cap i a la fi... I just despús-demà fem dos anys, i aquest és el meu regal. I no diguis res més, que encara arribarem tard al tren.
- Però... Lauren, jo... No puc...
- Txss, he dit que no diguis res. Au, anem-hi!
Aquella jove pèl-roja va mirar-me amb picardia, i mentre jo la mirava amb incredulitat em va agafar de la mà i em va portar al garatge. Quan ja pujàvem a la moto, vaig dir-li:
- Nena, saps com jo que vull anar-hi, però... què li has dit al teu pare per a que no sospite res?
- Res, que havíem d'anar perquè hi ha un concert de piano molt important per al meu aprenentatge, i que tu, com a la meua professora de piano, havies d'acompanyar-me. Sembla bona excusa, eh?
- Carai noia, com de grosses dius les mentides per a ser tan prima...

I ja muntàvem a la moto, quan vam sentir dos dispars fora del garatge. Semblaven, pel que jo sabia d'armes (que no era molt, però una sabia les coses bàsiques) tirs d'un arma d'un abast mitjà o gran, massa potents per a ser usades com un arma de protecció personal... Aquells tirs eren per a matar algú i no deixar-li oportunitat per salvar-se.
- Lauren, què ha sigut això?
- No ho sé, nena, no ho sé... Sonàvem com dispars...
- Som-hi, arranca i fugim d'ací, au, vinga!

Lauren ja sortia a tota velocitat de casa seua, i encara que jo estava segura de que havíem pogut fugir, vaig pensar si tal vegada l'autor dels dispars ens hauria vist... I si ens considerava un destorb, una cosa amb la qual havia de terminar per donar-li el punt i final al seu treball...

Als quaranta minuts vam veure com s’alçava davant de nosaltres l’estació de tren. Una lleugera pluja ens mullava els cabells i ens xopava la roba. Vaig baixar de la moto, agafí les motxilles, i vaig abraçar Lauren. Estava tremolant, i encara hui no tinc clar si va ser per la por o per la roba mullada. Vam començar a entrar-hi, i tot pareixia haver quedat en un ensurt una mica gros, però que passaria sense res més.

I aleshores vaig vore aquell cotxe negre... Aquell sedan que havia vist tantes i tantes vegades front a la casa de la meua noia, i que ara recordava haver vist darrere nosaltres un parell de vegades mentre anàvem a l’estació. Va aturar-se, es va obrir la porta, va sortir una cama, un braç i... L’autobús de les 6 i mitja, puntual com sols un anglès pot ser-ho, va parar just entre el cotxe i nosaltres, i agafant Lauren del maluc, vaig accelerar el pas.

Forgiven Princess