2.3.09

El niño y la lluvia (II)


- C-can you help me??

El niño seguía tembloroso y expectativo, aguardando la respuesta de la joven que, anonadada, miraba y remiraba a aquél chiquillo que se había colado en su coche mientras dormía plácidamente.

- Yes, but... What do you need?

Tras las primeras frases difíciles de comprender por el tartamudeo y el profundo acento irlandés del crío, Lena consiguió deducir qué era lo que el muchacho quería.

Charlie, así se llamaba, necesitaba urgentemente una muda seca y algo de comer. Según le había contado, estaba vagando por la zona desde que escapó de un edificio que, tal y como lo describió, parecía una cárcel más que un orfanato.

¿Por qué estás aquí, qué ha sido de tus padres? Charlie no supo contestar a las preguntas de la joven.

Esta se quitó la camisa, y quedando en camiseta de tirantes, desnudó al niño, lo secó con un trapo que tenía por la guantera y le colocó la camisa. Arrancó el coche y puso en marcha la calefacción del mismo.

Tras unos minutos el ambiente se había caldeado, y una sonrisa de tranquilidad en la cara del chiquillo transmitieron cierta felicidad a Lena.

- Would you come to my place, Charlie? I'll give you some bread and milk, and whatever you want if I've got it.
- Let's go, Lena, please.

Puso dirección a casa, y tras un largo camino en el cual ambos cantaron canciones de los Beatles, llegaron.

Allí no llovía, y ya estaba entrando en noche cerrada. Bajó del coche para abrir la puerta de casa con las escasas pertenencias de Charlie en las manos. Hacía frío.

-Stay here, I'll come back in two minutes. Please, don't leave the car, ok?

Corrió dentro, buscó una manta gruesa en el armario y salió a por el muchacho. Lo envolvió con cuidado y, tomándolo, lo llevó directamente al baño.

Allí lo lavó, lo secó y le puso un pijama de su sobrino que tenía por casa. Tiró a la basura la raída ropa que el muchacho llevaba consigo cuando lo halló en el coche, o cuando él la encontró a ella.

Encendió la calefacción y, tras acomodar al niño en el sofá viendo una película de dibujos del hijo de su hermana, preparó chocolate caliente y un plato con unas cuantas galletas y bollería. Lo llevó todo a la mesa del salón, y allí, sentado y en silencio, Charlie devoró con avidez aquello que Lena le ofrecía. La silenciosa gratitud del muchacho se tradujo en un abrazo mientras terminaban de ver juntos la película.

Preparó la habitación de invitados, y llevó en brazos al niño, que ya dormitaba en el sofá.

Pasó el tiempo, nadie echó de menos al pequeño Charlie, y Lena decidió presentar la solicitud de adopción.

Tras los largos meses de trámites, Charlie y Lena formaban parte de una bonita y joven familia de dos. No fue siempre fácil, no siempre fue risa, pero siempre lograban encontrar la parte positiva de todo, y al final, arreglar las diferencias con una taza de chocolate y un trozo de bizcocho.

Forgiven Princess


A Bira en un día complicado :D

27.2.09

Finde finde

Bueeeno, me voy de finde, pero prometo que el domingo continúo (y tal vez termino) la historia del pequeño inglés.

No me desordenéis mucho, que igual hasta el viernes siguiente (quitando el domingo, obviamente) no puedo aparecer por aquí.

¡¡Saludillos!!

Forgiven Princess

24.2.09

El niño y la lluvia (I)


La lluvia golpeteaba en los cristales del viejo utilitario de Lena. Le encantaba la lluvia. Y el coche le permitía sentirla sin mojarse. Se detuvo en mitad de la nada, en un aparcamiento de un local abandonado en mitad de una carretera secundaria de Álava.

Allí, sin más ruido que su amada lluvia, sin más compañía que su abrigo, y sin mayor preocupación que vivir, se recostó en el asiento y, sin darse cuenta, se durmió.


Se durmió, y la lluvia, golpeteando, relajaba su mente y su subconsciente. Gota a gota, lavaba su memoria de viejas preocupaciones, de rencillas sin importancia y de malestares estúpidos.

Durmió plácida y profundamente, tan profundamente que no percibió los golpes en la ventanilla de la puerta del copiloto. Cuando despertó, un niño de unos 8 años, escuálido y extremadamente blanco temblaba mientras la observaba con cierto estupor y curiosidad.

El pelo claro estaba oscurecido, ya que estaba empapado. Un restregón de barro adornaba su frente y parte de su nariz. La boca mellada ahora sonreía, ahora se cerraba en un gesto tembloroso de temor. Su camiseta era marrón grisáceo, aunque Lena pensaba que ese no debía ser su color original, si no el que el tiempo y la lluvia le habían otorgado.


- Pliiiz... C-can you help m-me? - Dijo el niño en un susurro entrecortado.

Lena, aún adormecida y estupefacta de que aquél niño estuviese en su coche y le hablase en inglés, respondió.

Continuará...

Forgiven Princess

P.D. Disculpad la ausencia :S

14.2.09

Siguiendo los pasos de M.M.


Lola no quería volver a despertar jamás.

Pensó cuán absurdo era que aquellas chicas la envidiasen. Pensó que, si supieran la verdad, le escupirían y le dirían que era una zorra y que no valía para nada.

Sí, estaba delgada y sacaba unas notazas... Pero era todo por las anfetaminas. Sin ellas no podía mantenerse despierta todas aquellas horas cada día.

Sí, era guapa, pero... ¿A qué precio? Se mataba de hambre para no engordar, y el médico le había advertido ya muchas veces de lo peligroso que era para su salud mantenerse a base de lechuga.

Los días pasaban, y aquel estilo de vida la estaba matando. ¿Por qué? Se preguntaba. ¿Por qué habré elegido estudiar medicina y derecho a un tiempo? Sabía que sus dos progenitores se sentían enormemente orgullosos por la decisión de su hija.

Todos la admiraban por su capacidad, pero ella se odiaba. Ya era blanca al entrar en la universidad, pero ahora su piel era casi traslúcida, y eso la obligaba a llevar siempre ropa de manga larga. Afortunadamente, el negro no pasaba de moda.

Un día una chica le pidió ayuda con Derecho Constitucional. Se llamaba Marina. Marina quedaba con ella un par de tardes por semana, y tras un mes de clases de apoyo, le dijo que ya no necesitaba su ayuda.

Y algo más aún:
-Lola... Eres increíble. Desearía poder ser como tú... Eres perfecta.

Y se fue. Soltó la bomba y se fue. La dejó sola, desolada y maltrecha. No era increíble, era abominable. No era perfecta, era un monstruo drogadicto e insomne. Nadie debería desear ser como ella...

Ella deseaba ser como Marilyn. Marilyn sí fue perfecta. Tan rubia, con ese cuerpo escultural... Siempre había ansiado ser como ella. Admirada y querida por todos. Pero... ¿como terminó ella? Barbitúricos... Sí...

Al día siguiente visitó el dispensario del hospital en el cual se guardaban las medicinas. Siendo una estudiante en prácticas, no le costó mucho acceder a él, y a los barbitúricos.

Aunque tan solo pesaba 49 kilos, cogió una dosis para alguien de 130. Después se marchó a casa, alegando una terrible jaqueca.

Por el camino paró en una peluquería, en la que transformó su preciosa y lacia melena negra en una media melena rubia ondulada.

Llegó a casa y, frente a su foto cuadruplicada imitación de la de Marilyn, en la habitación, se desnudó y llamó a un servicio de limpieza para que acudiesen a su casa a la mañana siguiente.
Dejó la puerta de entrada abierta, y el teléfono descolgado. Se tumbó boca abajo en la cama, y se inyectó los sedantes.

A la mañana siguiente, Reinalda López entraba en la casa de una joven atareada que llamó a mitad de la tarde anterior para requerir sus servicios. Era una gran ocasión, siempre que encontraba a algún nuevo cliente se vestía bien y se arreglaba un poco para la ocasión, con tal de conseguir un empleo relativamente estable.

Empujó suavemente la puerta y recorrió las estancias de la casa en busca de la muchacha. Y llegó a la habitación. Allí, tendida en la cama, una joven pálida como la nieve y excesivamente delgada llacía sin vida, con el pelo rubio recién teñido en la peluquería, tendida boca abajo y con el teléfono cerca de la mano. En el suelo había una jeringa vacía y una goma.

Cogió el móvil y marcó tres números.
-Uno uno dos, ¿cuál es su emergencia?
-Verá señor, ahorita mismo llegué a casa de una clienta y la encontré toda desnuda y en la cama... No respira y...

Forgiven Princess

Valentine's Day, Linkin Park


My insides all turn to ash,
So slow.
And blow away as I collapsed,
So cold.

A black winter been away,
From sight.
Another darkness over day,
That night.
And the clouds above move closer,
Looking so dissatisfied.
But the harvest wind kept blowing, blowing.
I used to be my own protection,
But not now.
'Cause my path has lost direction,
Somehow.

A black winter took you away,
From sight.
Another darkness over day,
That night.
And the clouds above move closer,

Looking so dissatisfied.
And the ground below grew colder,
As they put you down inside.
But the harvest wind kept blowing, blowing.

So now you're gone,
And I was wrong.
I never knew what it was like,

To be alone on a Valentine's Day,
on a Valentine's Day,
on a Valentine's Day,
on a Valentine's Day.

I used to be my own protection, (on a Valentine's Day)
But not now. (on a Valentine's Day)
'Cause my path has lost direction, (on a Valentine's Day)
Somehow. (on a Valentine's Day)

I used to be my own protection, (on a Valentine's Day)
But not now. (on a Valentine's Day)
'Cause my mind has lost direction, (on a Valentine's Day)
Somehow. (on a Valentine's Day)

Yo no celebro que sea el día de los enamorados... ¡Celebro que San Valentín solo sea un día al año! Porque me pone de los p**** nervios.

Por cierto, Motagirl2 ha escrito un gran post sobre el tema, pasar y le echáis un ojo, que está en lo cierto!

Forgiven Princess

9.2.09

Las preguntas de Mario


Mario tiene 6 años y le encanta el color verde.
No entiende por qué tienen que haber cosas malas en el mundo, habiendo cosas verdes.

Por ejemplo, cuando va a la playa con mamá. Cuando la bandera es verde, mamá le pone los manguitos en los brazos y se meten al agua. A él le gustaría ir a la parte verde, que está más fresquita, pero mamá no quiere, porque le da miedo.

Él siempre dice que cuando sea mayor comprará un barco verde y se irá al mar verde. Porque está más fresquita.

Cuando la bandera no es verde, mamá no le deja entrar, solo juguetear con las olas en la orilla. A él le gustan las olas, son simpáticas y siempre quieren jugar, pero a veces le gustaría entrar en el agua fresquita y no estar con las olas, porque siempre quieren jugar a lo mismo y se cansa.

También cuando van al cole ve el color bueno, el verde. Si cruzan la calle cuando el señor que anda del semáforo es verde, no hay peligro, mamá le sonríe, le aprieta la mano y acelera un poco el paso, tirando de él.

Pero si el hombrecito es rojo y está de pie, mamá suspira y dice que se les hará tarde, y frunce el ceño. No le gusta que mamá frunza el ceño, porque se le pone la cara fea, y su mamá no es fea. Su mamá es la más guapa de todas, y la quiere mucho.

En el cole el verde significa que se porta bien en clase y con sus compañeros, y que es un chico listo y educado, y mamá y su seño se ponen contentas cuando saca todo verdes. Pero a veces saca algún rojo, y le rechistan por sacar un rojo, porque un rojo significa que no lo está haciendo bien, y a él le gusta hacerlo bien, así que a veces llora.

También le gustan las frutas verdes, como los kiwis, las manzanas verdes y las peras. Y la lechuga, y el apio, y las demás plantas que mamá echa a la comida también le gustan.

Así que Mario no entiende por qué no puede ser todo verde. Y no le gusta el otoño, porque el mundo es menos verde. Los árboles no son verdes, y lloran, y sus lágrimas se quedan en forma de hoja marrón en la calle. Y los otros árboles lloran también y todo está lleno de lágrimas.

Pero la primavera es bonita, y todo está muy verde y de más colores. También le gustan otros colores, como el blanco. Le encanta el blanco.

De pequeño, su abuelo Luis le había dicho que la bandera blanca paraba guerras. Él no sabía muy bien como, pero sabía que en las guerras había un color verde muy feo que no le gustaba nada de nada, y decidió que de mayor tendría una enorme bandera blanca, y que gracias a su bandera todo el mundo sería feliz y estarían en paz, y sonreirían con sus blancas sonrisas.

El negro no le gustaba mucho, pero solo a veces. Su gatito Nico es negro, y es uno de sus mejores amigos y lo quiere mucho. Aunque las banderas piratas eran negras, y a él los piratas le dan miedo, y no le gustan nada, nada, nada. También ve coches negros en el edificio que su mamá llamaba el hospital de los muy enfermos. En él hay muchos coches negros y grandes, y mamá siempre le dice que es porque de allí se los llevan a un lugar muy blanco, muy blanco, que se llama Cielo, y que es tan bonito como el verde.

Él siempre se imagina el Cielo verde, aunque mamá le diga que es blanco, porque el verde le gusta más.

El amarillo y el rojo le gustan mucho, pero a veces no. Le gusta el amarillo en los girasoles, en el sol, en los helados de limón y en la sopa de fideos, su favorita. Y el rojo en los corazones, en las piruletas, en Navidad y junto al blanco en las sábanas de su equipo favorito, el Atlético de Madrid.
Pero si los ve en un cartel, mamá lo aleja rápido, así que le dan un poco de miedo.

El azul le parece también muy bonito, como el naranja y el lila y el rosa y todos los demás. Le gusta mucho pintar con ellos en la clase de la señorita Alicia, y en el papel de los regalos también le gustan mucho. Y en los adornos de las tartas que están tan ricos. Su pelo es naranja, y sus labios rosas, y le gustan su pelo y sus labios.

Y no sabe por qué todo el mundo piensa que el marrón es feo. El chocolate es marrón y les gusta a todos, piensa. Y también sus amigos Ahmed y Farba son de color marrón, y a algunos no les gustan, pero a él le gustan mucho. Y también el pelo y los ojos de papá son marrones. Le gustan los ojos y el pelo de papá.

¿Y por qué tienen que ser unos colores bonitos y otros no? Le pregunta a mamá. Y ella le dice que todos los colores son bonitos, porque todos los humanos tenemos todos los colores en el cuerpo: amarillo, blanco, negro, azul, rosa, lila, naranja... Y por supuesto, verde.

Los ojos de Mario son verdes, y él está muy orgulloso de ellos. A todo el mundo le gustan, porque para él, el verde, es el mejor color.

Forgiven Princess

For my little vampire :3


Fijaos que iba a volver a escribir sobre la decadencia humana, y tan solo el leer un mail de Viki hace que recupere la esperanza.

Dioses, qué ganas tenía de leer que te sientes bien contigo misma, cielo.

Os juro que esta chica saca lo mejor de mí.

Forgiven Princess

8.2.09

Él y ella


Andrés corría por el Carrer de Ramon Llull de Valencia. No soportaba aquello más. Verlo había supuesto demasiado para él y su ya destrozado corazón.

Las lágrimas anegaban sus ojos, y no quería pensar. Gritos ahogados por la cerrazón que sentía en la garganta peleaban por escapar, aumentando el ya dolor que el muchacho sufría en su interior.

Chocó con Remedios, la simpática señora de la pastelería que le regalaba algo cuando era su cumpleaños, y que hacía unos pasteles que sabían a gloria celestial. Lejos de disculparse, respondió groseramente a la rechoncha mujer, que mostró en su rostro decepción y una profunda pena.

"¿Por qué? ¿Por qué él y no yo?" Se repetía una y otra vez. "Es menos esbelto, menos inteligente, menos simpático... Todos dicen que soy mejor... ¿Por qué, por qué me haces esto?".

Ella hacía tiempo que había dejado de ser como antes, pero estaban de exámenes, sabía que ella estaba tan agobiada y agotada como él. Y el sexo era colosal, poco usual, pero magnífico. Aún no sabía qué había hecho mal.

Era consciente de que era una persona difícil de conocer, porque era orgulloso y un tanto desconfiado, por lo que costaba acceder a su interior. Y ella, aunque le costase reconocerlo, lo había logrado. Sabía sobre él cosas que ni tan siquiera él mismo había imaginado que sintiese o pensase.

Había penetrado como un taladro en su alma, conocía sus más bajos fondos y sus oscuros trasfondos, y lo quería tal y como era. Sin querer, Andrés se había enamorado. Pero no le había dicho nada. ¿Para qué? Eran amigos, y algo más que eso, eran amigos con derecho a ''roce''.

Durante los exámenes no había querido molestarla. Sabía lo dura que era la medicina, y le pareció lógico que cuando ella terminase de estudiar o tuviese un pequeño descanso intentaría quedar con él.

Y ahora él era el que la abrazaba y no Andrés. Ahora era él el que recogía sus divinas lágrimas de cristal y las secaba. Era él el que recibía la música angelical de sus risas y la luz de sus miradas. Era él y no Andrés.

Pasaron meses y no volvió a verla. Era demasiado duro para él... No podía soportarlo. Y cuando consiguió asumirlo del todo, aceptar que ella era feliz así, y que si ella era feliz él debería sentirse alegre por ella, la llamó para quedar y tomar un café.

Quedaron en una cafetería del campus, recogieron lo que iban a tomar y salieron a los jardines a ver el comienzo de un precioso atardecer. Se sentaron juntos en un banco, en silencio. No se miraban, no hablaban. Simplemente estaban ahí.

Andrés empezó a llorar, y le dijo: He sido un gilipollas, ¿verdad?
Ella le acarició la cabeza y lo abrazó.

Forgiven Princess

4.2.09

Die, Motherfucker, Die





Die, motherfucker die
I want to see you cry
And then I'll watch you die


I want to hurt you, torture and desert you
Take a hot poker and stick it where the Sun don't shine..then watch you die



Cause I, I'm having a bad day
So get out of my way
Or you will pay and you'll pay with your Life
I, I'm having a bad day
So what else can I say
I just wanna kill and be killed just the Same


Cause my day sucks ass


Die, motherfucker die
I'll burn out both your eyes
And fill the sockets full of lye


I'll carve out your skull and turn into a
Bowl that I'll eat cereal with while I Watch the Flinstones
And I, I'll do it with a smile

Cause I, I'm having a bad day
So get out of my way
Or you will pay and you'll pay with your Life
I, I'm having a bad day
So what else can I say
I just want to kill and be killed just the Same
Cause my day sucks ass


I don't want to work
I don't want to pay bills
And I don't want to grow old
And I don't want to be poor
I don't want to drive in traffic
I don't want to deal with dating
I don't want to stand in line
I don't want to pay any taxes



Die, motherfucker die
Why won't you just die?
And get out of my life



I want to move to some deserted desert island where
I will live up coconuts and
everything will be fine all of the time
Cause I, I'm having a bad day
So get out of my way
Or you will pay and you will pay with your life
I, I'm having a bad day
So what else can I say
I just want to kill and be killed just the same


Cause my day sucks ass



De
Get Set Go


No sabéis qué dos días me esperan. Estoy dudando si suicidarme de forma rápida y casi indolora, o dejarme morir cruelmente de sueño, hambre y agotamiento mental.


Forgiven Princess

29.1.09

(...)


Forgiving you is hard.

Forgetting you... That's impossible.

Forgiven Princess

26.1.09

Palabras



Palabras. Conjuntos de letras. Aisladas no tienen mayor valor que una definición. Parecen pequeñas, el lugar que ocupan es tan minúsculo...

Y sin embargo, ¿por qué nos vienen grandes? Hay veces que no te caben en la boca, no puedes soltar todo lo que llevas dentro, porque no existen palabras para ello. No existen... ¿O es que no las encontramos? ¿Tenemos miedo de expresar algo que nos viene grande?

Hay palabras enormes, palabras impensables, indeseables, inalcanzables. Amor, paz, odio, felicidad... Términos, términos y más términos. Dudas, deseos, esperanzas... Sin duda las palabras mueven el mundo.

¿Qué sería del mundo sin palabras? No nos conoceríamos, o tal vez no como nos conocemos. Las palabras nos hacen libres, las palabras nos dan el poder. La gran frase que un sabio dijo: Podrán partirme los huesos con palos y piedras, pero las palabras dolerán para siempre.

Y sin embargo, es algo tan... Volátil, frágil, manipulable. Se habla de don de palabra, de palabrería, de palabros, palabrotas, apalabrar, incluso palabras de honor. ¿Qué tendrá que ver una camiseta con algo tan importante y duradero como las palabras?

Se desinfla el propio significado de palabra con todas esas palabras, con esos malos usos del término, con sus derivaciones... Palabrería. Derrochar palabras. Derrochamos su valor en decir sinsentidos, idioteces. Palabrotas. Son por definición desagradables.

Pero si una palabra como DINERO, tiene tantísimo poder... Si algo con 6 simples letras, como Hitler, puede hacer saltar de pánico a un superviviente de la II Guerra Mundial, ¿por qué se dice que las palabras se las lleva el viento?

¿Por qué nos dicen que no son ''más que simples palabras''? Ahora resulta que las palabras son simples, que no tienen fuerza ni valor. Que no perdurarán. Que no sirven de nada.

Ese es el dicho que más odio. Porque sí, de acuerdo, los hechos estarán ahí eternamente... Pero, ¿cómo se transmitirán si no es mediante las palabras? ¿Cómo recordar las hazañas de Alejandro Magno, o las barbaridades de la Inquisición, o la terrible Crisis del 29 sin ellas?

Dicen que las peores armas son las palabras, y es cierto. Se puede desarmar a una persona con tan solo unas palabras. Un sencillo ''ya no te amo'', ''te mentí'', ''yo lo hice'', sin duda pueden desmontar al más formado de los humanos.

Es tan sencillo, tan real, tan crudo... Que asusta.

Forgiven Princess

23.1.09

La nueva vida de Amanda


La vida en la calle era dura. Gracias a sus amigos había podido ir tirando para conseguir alimentos, ropa limpia y mantenerse limpia y con un aspecto decente. Sería una paria social, o como se denominase por aquél entonces a los jóvenes que escapaban de casa. Lo sería, pero no aparentaría serlo, ya que no se consideraba así. Simplemente era una superviviente. Como todos aquellos que la miraban con lástima cuando despertaba en un portal extraño de una extraña casa. Como todos aquellos que fingían preocuparse por cosas que realmente les importaban una mierda.

Como aquellos hipócritas... Como su madre. Aunque no sabía por cuánto tiempo.

Pasaban los días y su vida era igual que antes, solo que no pasaba las tardes repantingada en el sofá, ni las noches en una cómoda cama y colgada del teléfono. Pero no estaba rendida. No se daría por vencida, ni de coña.

Sin embargo, aquella mañana, cuando despertó, tenía un terrible dolor de cabeza. No se explicaba su procedencia, ya que no se había golpeado la cabeza, que ella recordase.

Así pues cogió su mochila y se encaminó hacia el ambulatorio más próximo. Notó que la gente la miraba entre asustada y sorprendida, pero no le dio mayor importancia a aquellos idiotas que no sabían lo que era vivir al raso.

Una vez dentro del ambulatorio, buscó un asiento y esperó. Aquella sala de urgencias estaba llena. Llena, y muchos de los casos no tenían urgencia ninguna. Un niño con mocos no es una urgencia, pensó. Un muchacho que va a cambiarse la venda no es una urgencia. Una señora con una irritación leve en el brazo no es una urgencia.

No permitió que su cabeza advirtiese los huesos rotos, los sangrados... No podía permitírselo. Y aquel olor... Aquel olor... Olía como su madre.

Era gracioso, hacía bastante tiempo que no pensaba en ella. Unos 4 o 5 días. Lo cierto es que tal vez no estuviese oliendo nada, tal vez solamente era su imaginación jugándole una mala pasada otra vez. Era triste que la asociase a lugares como un hospital. Le habría gustado recordarla por un pastel, una bonita sonrisa...

Pero... ¿Qué perdía echando una ojeada? Se descubrió a sí misma mirando a todos los pacientes, uno por uno, buscando a su madre. Y la descubrió, de pie, junto a la puerta, observándola fijamente, con el labio inferior tembloroso y los ojos vidriosos. Tal vez no por ella, si no por el gran moratón que sobresalía por el cuello de la camiseta.

Lentamente, como si algo la obligase a no hacerlo, fue acercándose a su hija. Ahora lloraba, y una leve sonrisa se abría camino entre los temblores y el llanto.

-Oh, Amanda... Lo siento... Te echaba tanto de menos... Lo siento... ¿Dónde has estado, hija? Oh cielo, cuánto lo siento...

- Estoy bien, mamá... Tú no puedes decir lo mismo, por lo que veo... He estado... Por ahí. ¿Te lo ha hecho él? ¿Eh?

Su madre estalló en un llanto desolador, y aunque tenía unas inmensas ganas de decir: te lo dije, no sirve para nada, es un maldito cabrón extorsionador... Decidió rodear los hombros de su madre suavemente y consolarla con palabras agradables y dulces.

Tras calmarse, su madre le contó que desde que ella se marchó su padre había sido más y más violento, y que ya se había cansado. Pensaba denunciarlo, y ya había buscado un piso en el cual alojarse. Todas sus cosas habían sido poco a poco llevadas al piso, y también las de Amanda. La última parte del pasado que su madre conservaría iba en el coche.

Entraron juntas a la consulta, y dijeron que Amanda había sufrido un aparatoso unos días atrás. Le extrajeron unos cristales pequeños, y le limpiaron la sangre que había hecho una especie de costra con su pelo. Una vez curada ella, su madre se quitó la camiseta y los pantalones, le dijo al médico el origen y solicitó un médico forense que pudiese cursar la denuncia. Pasó vergüenza, un bochorno impensable, pero la mujer estaba convencida de que merecía la pena... Y su niña estaba a su lado para apoyarla.

Cuando risueñas salieron de la consulta, corrieron al banco, vaciaron todas las cuentas que les pertenecían y escaparon al piso de la madre de Amanda.

Tardaron exactamente 5 horas y media en llegar. Habían parado para comer. El viaje fue largo, pero al llegar a aquel pueblecito costero, la brisa sobre sus rostros, los colores blancos de las fachadas y unos pescadores desdentados que les indicaron la dirección, supieron que estaban en casa. En SU casa.

Exceptuando los juicios, jamás supieron de él de nuevo. Ambas cambiaron de nombre, un engorro menor comparado con aquel demonio de hombre, mal padre, alcohólico y putero que las había torturado durante años.

Tras instalarse, la madre de Amanda la miró fijamente. Estaba radiante, sonriente, más guapa de lo que recordaba haberla visto jamás.

-Mamá...
-¿Sí, cielo?
-¿Vamos a tomar un helado a la playa?
-Claro, claro que vamos.

Una soleada tarde de septiembre una mujer rubia acompañada de una jovencita morena paseaban por un pequeño pueblo andaluz, buscando una heladería, agarradas de la cintura, y deslumbrando al sol con sus sonrisas.

Forgiven Princess

20.1.09

Goodbye, Mr. Bush!


http://www.goear.com/listen.php?v=2db347d
(por si no se carga bien, ahí tenéis el link, vía goear)



Pink - Dear Mr. President


Dear Mr. President,

Come take a walk with me.

Let's pretend we're just two people and

You're not better than me.

I'd like to ask you some questions if we can speak honestly.


What do you feel when you see all the homeless on the street?

Who do you pray for at night before you go to sleep?

What do you feel when you look in the mirror?

Are you proud?


How do you sleep while the rest of us cry?

How do you dream when a mother has no chance to say goodbye?

How do you walk with your head held high?

Can you even look me in the eye

And tell me why?


Dear Mr. President,

Were you a lonely boy?

Are you a lonely boy?

Are you a lonely boy?


How can you say

No child is left behind?

We're not dumb and we're not blind.

They're all sitting in your cells

While you pave the road to hell.


What kind of father would take his own daughter's rights away?

And what kind of father might hate his own daughter if she were gay?

I can only imagine what the first lady has to say

You've come a long way from whiskey and cocaine.


How do you sleep while the rest of us cry?

How do you dream when a mother has no chance to say goodbye?

How do you walk with your head held high?

Can you even look me in the eye?


Let me tell you 'bout hard work

Minimum wage with a baby on the way


Let me tell you 'bout hard work

Rebuilding your house after the bombs took them away


Let me tell you 'bout hard work

Building a bed out of a cardboard box


Let me tell you 'bout hard work

Hard work

Hard work


You don't know nothing 'bout hard work

Hard work

Hard work


Oh


How do you sleep at night?

How do you walk with your head held high?

Dear Mr. President,

You'd never take a walk with me.

Would you?



Adiós, presidente Bush, ya no volverás a hacerle daño a esta inmensa herencia que tenemos que dejar a futuras generaciones.


Adiós, promotor de absurdas guerras, de medidas económicos y presupuestos aberrantes, defensor de ideas retrógradas y sin sentido.


Adiós, ciego ante la galopante crisis que se nos echaba encima. Sordo ante las súplicas de ''Peace Not War''. Mudo ante escándalos sociales y situaciones insostenibles.


Descuida de los trabajadores que dejaste atrás no intentarán seguirte si no les obligan. Son ya muchos los que por tus políticas quedaron sin trabajo. Muchos los que se habrían arrancado la cabellera cuando llegaban las facturas y la cuenta bajaba del rojo al granate.


Por favor, no hagas ruido cuando la puerta te dé en el culo, y no vuelvas a la Casa Blanca. Si se te olvida algo, ya harán que te lo manden, pero no vuelvas ¡NUNCA!

Gracias al cielo, "Yes we can" elegir bien. Les ha costado 8 años darse cuenta, pero al fin han decidido bien quién era la persona conveniente para sacar (o encauzar las cosas) al país de esta crisis (y consecuentemente al mundo en mayor o menor medida), para dedicar los presupuestos a lo importante y no tanto a la guerra.

Ahora solo cabe esperar que, realmente, Barack Obama sea el futuro. Sea el cambio. Sea lo que necesita EEUU en estos momentos.

Aunque, sin duda alguna... Yo estoy dispuesta a esperar.

Forgiven Princess

P.D. El formato es el que le sale de las... a Blogger, porque lo he editado como 15 veces y nada, así que... que le zurzan.

19.1.09

T_T


Las cuchillas duelen,
los ríos anegan,
los ácidos huelen,
las drogas ciegan,
las armas cuestan,
los nudos ceden,
los gases apestan...
¡Mejor vivir si se puede...!

"¿Sabes qué es lo bueno del dolor? Que te indica que todavía no estás muerto."

Forgiven Princess

13.1.09

¿...?


¿Por qué creemos vivir en la época del conocimiento y el descubrimiento, si cada vez las universidades e institutos están más despoblados?

¿Por qué hay gente que se resiste a aceptar al diferente, que no es peor ni mejor, si no igual a él?

¿Por qué decimos que nos arrepentimos de haber hecho cosas que, ni en su momento ni ahora, nos hacen realmente sentir arrepentimiento?

¿Por qué no nos bastan las estaciones que tenemos? ¿Por qué no estamos conformes con la primavera refrescante y florida, y no sabemos disfrutar del caluroso y soleado verano, y no agradecemos el melancólico y bucólico otoño, y nos metemos con el frío y hermoso invierno?

¿Por qué los que se ahogan en un vaso de agua al grito de ''crisis'', son los que dominan los océanos de riquezas?

¿Por qué aquél que se las da de antropofílico, de altruista, siempre y cuando tenga de sobra y basta para él para dos o tres vidas, niega a sus congéneres lo básico si estos van sucios o no le van a reportar publicidad?

¿Y cuál es el motivo de que la ilusión haya muerto prematuramente? ¿Por qué los niños de hoy día no dedican ni un minuto a soñar, a ser ''niños'' como fuimos algún día nosotros, y todavía hoy seguimos siendo?

¿Qué hay de malo en una risa, en un abrazo, en un beso, aunque rompa estereotipos?

¿Por qué nadie pierde ni un minuto de su tiempo en resolver estas preguntas?

Os diré por qué. Estamos hastiados del mundo. El mundo está cansado de sí mismo. Se da asco porque sabe que vive un desenfreno, baja por una pendiente sin control y no sabe que le espera al final. Y tiene miedo de que si ayuda al prójimo y pierde un poco de lo suyo, el prójimo no sea ese cojín que anhela para no darse la gran hostia.

Tanto asco y tanto miedo se tienen a sí mismos, que proyectan su amor propio en el amor que creen recibir de sus vecinos.

¿Que por qué?

Miles, millones de años de evolución. Desde apenas unas proteínas, a complejísimos seres humanos. Durante todo este tiempo, hemos estado evolucionando, desarrollando nuestras capacidades, consiguiendo perpetuarnos como plaga de este mundo.

Somos lo peor que le podía haber pasado al planeta, y es cierto, muy cierto. Nada de hablar de bombas, ni de armas químicas, ni de ochos cuartos. Ni bombas, ni armas químicas, ni concepto de ochos cuartos existirían sin nosotros.

Y no podemos hablar tampoco de mejoras del mundo. No hemos hecho ABSOLUTAMENTE nada por nuestro planeta. Pero nada de nada de nada. Al contrario, no hacemos más que abusar de ella, de morder la mano que nos da de comer. Talas masivas, vertidos tóxicos, caza furtiva...

Y cuando hablan de ''personas'', refiriéndose a esos humanos que gobiernan superpotencias mundiales llamados, por ejemplo, Jorgito... Me hierve la sangre.

Y al ver todo lo que hicimos, lo que hacemos, y lo que haremos... Me da asco pertenecer a la misma especie que ellos.

Forgiven Princess

8.1.09

Diálogos de cama


María: Joder, voy llena de moratones...

Forgiven: ¿Y a mí que me cuentas?

María: Es tu culpa... Me maltratas. Ya no jugamos más a mordernos.

Forgiven: xDDDDDDDDDDDD Yo te lo había dicho...

(Nota de la autora: Estábamos en casa de mi padre, y dormimos en una cama de matrimonio. Y, IMPORTANTE, jugamos a mordernos, literalmente. Intentamos morder a la otra [sí, es un juego tonto, pero estamos encerradas, algo hay que hacer xD], y al final, pasa lo que pasa.)

Forgiven Princess

5.1.09

La huida de Amanda

Le dolía horriblemente la cabeza. ¿Donde estaba?

Entonces recordó.

Solo hacía 4 semanas que se marchó, pero parecían 4 meses.

No aguantaba más en casa. Los gritos, los golpes, no eran nada comparados con la indiferencia, los insultos, y sobre todo, con la falsa compasión de cuantos la rodeaban.

Compasión que encubría la hipocresía, l
os telodije, los algohabráshechoparaquelohaga, los esculpatuya, los estáenfermocompréndele... No quería oírlos nunca más, escondidos tras frases del estilo: A mí no me darían más... Tranquila, seguro que era un arrebato... Iba bebido, él no es así, yo lo conozco...


Odiaba aquellas frases. No puedes decir que no te darían más, imbécil, no estás en mi lugar. Solía pensarlo. Tú no lo conoces, porque no se conoce ni él. Eso también lo pensaba a menudo.

Pero sin embargo, nunca se animaba a huir. No podía dejar a su madre sola con aquella bestia. Le daba igual pagar los platos rotos día tras día.

Hasta aquel día. Él llegó del trabajo, apestando a whisky y tabaco, y con señales de pintalabios barato en la camisa. Su madre había hecho la cena, como siempre, para que fuera ingerida a las 20:45. Pero ya eran las 22:30, y su padre no había llegado. Habían cenado tras recalentar la comida, y tras recoger la mesa y fregar, se habían dedicado cada una a lo suyo.

Alrededor de la medianoche, y tras un golpe con la puerta y una sarta de maldiciones, su padre hizo una aparición estelar irrumpiendo en el salón. ''¡Marta! ¿Dónde coño está mi cena?" gritó.

Su madre corrió a la cocina, pero su padre iba más rápido. Cuando llegó, vio que los platos estaban limpios, y la cena estaba en la olla.

Los gritos e insultos debieron oirse en todo el edificio. Y entonces escuchó el único ruido que no podía aguantar. La mano de su padre colisionando con la cara de su madre. Saltó del sofá, y corrió a la cocina. Su padre estaba de espaldas a la puerta. Decidió que era su oportunidad. La suya y la de su madre.

Ella estaba sentada en la esquina, y lloraba agarrándose la cara. Él tenía las piernas abiertas, y no lo pensó dos veces. Lanzó la pierna, y le asestó una patada en la entrepierna. Su padre cayó redondo al suelo, encogido en posición fetal y vociferando.

Creyó que todo estaba hecho, y cuando fue a coger el teléfono para llamar a la policía. Pero su madre tenía el teléfono. Y mientras se acercaba a su padre, la miró a los ojos gravemente y le dijo:

-¿Qué piensas que haces? Lárgate, no quiero verte. Cómo has podido hacerle esto a tu familia.

Y eso hizo. Corrió a su habitación, metió en una mochila grande toda la ropa que allí cabía, y en otra metió un par de mantas, unos cuantos libros, y todo el dinero que había a la vista en la casa.

Cerró la puerta de un fuerte portazo y bajó corriendo por las escaleras. Cogió un autobus y se bajó en la 4ª parada. Siempre le había gustado el número 4, así que pensó que para comenzar su nueva vida, era necesario empezar con un 4.

Así mismo, eran las 4 de la mañana. Escogió las escaleras de un edificio público, tal vez un juzgado. Allí, sacó las dos mantas y se dispuso a hacer lo que llevaba haciendo 19 años: sobrevivir.

Forgiven Princess

27.12.08

El cambio de William Keane


Cae la noche en un callejón estrecho, húmedo, con salidas de vapor de las destilerías ilegales de los sótanos. Qué tétrica imagen, cuán oportuno escenario para su vida.

Gordon Brown entraba a las 8:45 p.m. justas a un sedán negro con marcas de un golpe y varios arañazos, de algún gracioso con una llave y ganas de joder al prójimo.

Gordon Brown, así se hacía llamar desde que comenzó su "nueva" vida. Unos cuantos miles de libras esterlinas y varias dolorosas operaciones de cirugía estética después lo habían dejado irreconocible.

Qué irónico que su nombre, que escondía al peor villano que Inglaterra había conocido, fuese el mismo que el del nuevo 1º ministro.

Seguramente, hacía unos años, todo el mundo sabría quién era William Keanes. Lo recordaba: La persecución, los tiros, el sudor frío, y esa ansia insaciable, ese placer que le producía matar con sus propias manos.

Oh, sí, claro que lo recordaba: "William Keanes, el nuevo Freddy Krueger" Entonces decidió que no quería que le encasillasen como un simple asesino de críos. Así que pasó a matar mujeres, maduritas, incluso ancianas. ''¿Ha vuelto Shipman?" Pero no le satisfacían. Demasiado fácil, muchos gritos, unos cuantos intentos de golpearle, y las muchachas estaban rendidas. No le daban juego. Decidió dejar de hacerse pasar por médico.

Y lo vio claro: muchachos, de uno 20 o 25 años. Ellos, ellos le proporcionarían un pequeño alivio a su ansia asesina. Pero estaba realmente equivocado. Un día arriesgó, y fue a por un joven extremadamente grande. No midió bien la dosis de anestésico, y se despertó mientras iba en el coche. "Joder, menudo puñetazo me dio". Escapó, Michael Randy escapó, y lo obligó a esconderse, a huir.

Y tal vez habría sido horrible. De hecho, durante unos años lo fue. Pero después... Oh, después. Había resurgido de sus cenizas, como un ave fénix. Era hermoso... Tenía un futuro por delante.

Mientras cargaba el cuerpo de aquella muchacha gótica en el maletero, pensaba en lo genial que había sido. Ahora era el profesor Brown, vivía a 15 minutos del centro de Liverpool y era un cristiano creyente temeroso de Dios, cumplidor y servicial con sus conciudadanos y ejemplar miembro de la comunidad. En apariencia, claro.

Sus huellas seguían perteneciendo a William Keane, el despiadado asesino en serie que asoló Inglaterra durante años. Así, cuando cometía un nuevo crimen, la policía seguía buscando a William.

Gordon fingía, fingía día tras día que le parecía horrible, que era una barbarie y él un loco asqueroso. Que era terrible que aún siguiese suelto, desde hacía tantos años. Y guardaba cada artículo, grababa cada noticia, y se reía.

Se reía de lo absurdo que era su sistema policial, de lo corruptos que eran todos, de lo pronto que vendían su alma al diablo si este venía con un talón bajo el brazo.

Mientras cargaba aquel delicado cuerpo hacia el contenedor de aquel oscuro callejón, creyó atisbar en su alma un sentimiento nuevo. Crecía veloz, y lo consumía, como un cáncer bestialmente acelerado en su desarollo. ¿Era aquello la culpa? Se estaba volviendo humano, dolorosamente humano. Se sentía débil, y a escasos metros del contenedor que iba a contener los restos de su víctima, y en el cual sería incinerada, se desplomó.

Horas más tarde recuperó el conocimiento, y descubrió que su peor pesadilla se había tornado realidad. Era 25 de diciembre, así rezaba en aquel gran calendario:

Martes, 25 de Diciembre de 2007
Comisaría Local de Wavertree
Liverpool, Condado de Merseyside

Comisaría. Estaba enchironado. El gato atrapado al fin. Un policía rechoncho llamaba a cientos de personas sin parar, citando su nombre y las palabras ''atrapado por fin... calabozo...'', las cuales resonaban dentro de su humanidad como puñales. Y lo peor es que esos puñales tenían razón. Merecía dar con sus huesos en la cárcel y escuchar todas aquellas voces, los gritos, sentir de nuevo los golpes, arañazos y mordiscos, y volverse loco por su culpa.

Forgiven Princess


Imagen: Richard Widmarck, sacada de aquí.